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En ese tiempo nos volvimos dos desconocidos.

By Ivo Orellana | Madres Latinas, Series | 0 comment | 8 mayo, 2017 | 0

Soy Ecuatoriana y llegué a los Estados Unidos hace 22 años. El cambio fue brusco, cambié el apoyo de una familia grande por la soledad. Decido migrar por la pobreza, porque no tenía como mantener a mi hijo y venirme para trabajar y salir adelante parecía ser la única opción en aquel momento.

Tengo 4 hijos, dos varones y dos mujeres. El primero tiene 22 años, es por él que estoy aquí. Es quien me mueve a hacer muchas cosas. La segunda tiene 19 años, es mi fuerza, la fuerza de la casa. Mi otro hijo tiene 15 años, él representa todo el amor y la dulzura que un hijo puede regalar. Finalmente la pequeña que tiene 4 años y que es la alegría de la casa en este momento, por la que hago cosas a esta edad que jamás imaginé hacer.

Recuerdo el día que traje a mi hijo mayor a los Estados Unidos y me di cuenta de que después de estar tanto tiempo alejados, nos habíamos convertido en dos extraños. Yo lo dejé en Ecuador para poder venir y hacer una base sólida sobre la que él pudiera llegar. En ese tiempo nos volvimos dos desconocidos y tuvimos que volver a aprender a vivir en la misma casa. He tenido muchos momentos difíciles, pero ese me movió mucho y me impulsó a tomar decisiones. Me hizo buscar ayuda para mejorar personalmente, me replanteé la idea de ser madre, tuve que auto educarme, perdí el miedo y la vergüenza de compartir con otras mi experiencia como mamá, la experiencia de él como hijo. Quiero que otras madres sepan y entiendan lo complejo que es dejar a nuestros hijos en otro país para venir en busca de oportunidades. Darte cuenta de que como madre te equivocaste es muy duro y por eso decido buscar ayuda, la encontré en mi religión, en la que me refugié y a través del grupo de Madres Latinas Amigas.

La mejor forma de ayudar a otra madre es hablando, si uno no habla de sus problemas nunca le vas a conseguir solución. Callar lo que pasa para que nadie sepa de los problemas de casa está mal, le estás dando poder a ese problema, lo estás haciendo más grande.

Tengo 6 años viniendo al grupo, desde que éramos apenas como 5 personas. Aquí aprendí a hablar, a comunicarme. Antes era muy tímida. La vida me hizo cambiar. Aquí nos dan muchos consejos, tenemos contacto con abogados, doctores, etc. Todas las que estamos aquí somos mujeres maravillosas que intentamos ayudarnos, sin espacio para los chismes, el juicio o la crítica.

Describo a la madre latina como luchadora.

Ecuador, Felicidad, Hijos, Madres

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