Llegue a este país como hace 11 años. Toda mi vida ha sido muy difícil. Desde niña me tocó trabajar y luchar sola. Vengo de Ecuador y lamentablemente tuve que dejar a mis hijos allá.
Dejé a mi hijo mayor que en aquel momento tenía solamente nueve añitos. Actualmente tiene veinte y ya es todo un hombre, graduado de doctor y aun estudiando para especializarse. Mi segundo hijo que ya está comenzando la universidad con sus 19 años y a mi bebe que en en aquel entonces tenía 3 años, hoy ya tiene 14 años. Él ha sido el más rebelde, actualmente está expulsado del colegio, a veces me siento culpable, por no haber estado ahí durante toda su vida prácticamente. Aquí en los Estado Unidos tuve a mi último hijo cuando ya tenía dos años de llegada. Ahorita tiene nueve años. Es mi bebé y ya está en el colegio. Haber dejado a mis tres hijos mayores y venirme, ha sido la decisión más difícil que he podido tomar. Es un pesar que llevo conmigo siempre.
Es algo de lo que me he arrepentido muchas veces. Mi deber como madre era quedarme, luchar con y por mis hijos. El deber de una madre es estar al lado de sus hijos. Gracias a Dios, ellos me han perdonado. Amos a mis hijos, por no sacarme de sus vidas en el momento que me fui. Siempre hablamos y se de ellos.
He tenido muchos momentos duros. Pero el momento más difícil de mi vida, fue un accidente que tuve con mis hijos. Íbamos en un vehículo y nos volcamos, casi mueren todos y yo me sentía como una mala madre, como irresponsable y eso me cambió. Eso hizo que me fuera de mi país, no podía verlos a la cara. Si eso no hubiese pasado, creo que nunca me habría ido de mi país y mucho menos hubiese dejado a mis hijos allá.
Saber que ellos me han perdonado y que aun me ven como su mamá es una bendición para mí. Aunque les he explicado, siempre está ese vacío que no me deja tranquila. Pero me comprenden y me apoyaron. Me dan fuerzas para seguir acá trabajando y ganando algo de dinero para ayudarlos. Con mi hijo mayor es con quien menos contacto tengo, pero es por sus estudios. Aunque ya trabaja y es doctor, sigue estudiando para ser especialista. Es un gran orgullo saber que, aunque no he estado ahí para él, supo salir adelante y ser un hombre de bien.
Pero no por las penas podemos quedarnos en el suelo, no podemos dejarnos llevar por los problemas y la angustia de saber que no hicimos lo correcto. Debemos luchar por lo que se tiene y por mejorarlo. Me gustaría aprender inglés, poder mezclarme más con la gente de acá. Estudiar me ayudaría mucho como persona. Superarme siempre ha sido mi meta, la vida no me lo ha permitido, pero siempre será mi meta. Ser mejor y saber más, eso me permitiría ayudar a mis hijos. Poder mandarles una ayuda para que se superen y salgan adelante. Y algo más que una meta, ya es casi un sueño, sería volver, a estar con ellos, ser la madre que no soy desde hace más de diez años. Ese es mi más grande sueño ahorita y espero poder cumplirlo.
El grupo madres latinas, me han ayudado mucho a salir del encierro en el que estaba. De la soledad que sentía cuando estuve aquí sola. Mi casa era mi mundo, y mi única compañía eran los recuerdos. De verdad que además de la ayuda, la educación, la compañía y la mano amiga son su más grande aporte. Les estará muy agradecida por eso. Somos muy unidas y en esa unidad está la fuerza.




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