Han pasado 6 años desde que decidí abandonar mi país en busca de un mejor futuro para mí y para mi familia. Llegar a un país diferente es empezar de nuevo, uno se encuentra solo, con un idioma diferente y una cultura completamente distinta. No fue fácil emigrar desde el centro de México, hasta acá a Estados Unidos; tuvimos que pasar por desiertos, selvas, y situaciones muy difíciles y complicadas, pero soporté todo pensando siempre en mi familia, en que hacía eso por la necesidad de querer una mejor calidad de vida.
Vine aquí junto con mi esposa e hija buscando una estabilidad de vida que en mi anterior país no teníamos debido a la corrupción, discriminación y situación económica que se presentaba. Estamos acá por necesidad, no estamos por gusto porque a nadie le gusta abandonar el país en el cual nació; pero debido a la situación en México nosotros tuvimos que hacerlo. Uno también acá sufre mucho, las cosas no fueron como me las imaginé al llegar, tenía amigos que me contaban por lo que habían pasado estando en Estados Unidos pero yo esperaba poder encontrar algo mejor.
Luego de haber llegado, buscar trabajo y un lugar en el cual vivir no fue fácil. Gracias al apoyo incondicional que teníamos en mi familia logramos avanzar. Llegué al Bronx en busca de un empleo que me diera la posibilidad de mantener a mi esposa e hija y lograr ir creciendo poco a poco. Ahora trabajo en un restaurante como ayudante de cocina y gracias a Dios me ha ido bien.
Cuando cambiaron al presidente la meta de poner en reglas mis papeles y el de mi familia se vino abajo; las elecciones nos arrebató toda posibilidad de ser legales acá, pero lo que siempre he tenido en cuenta es que no hay que rendirse. Una de las cosas más difíciles que tuve que enfrentar fue la distancia que había entre mi familia mexicana y nosotros. El estar acá implicaba no poder estar con ellos.
Era duro saber que mi familia, mi mamá, papá y hermanos estaban pasando por la misma situación que nosotros allá y no poder hacer nada aún por ellos, no poder tenerlos acá con nosotros para brindarles una mejor vida. Perdí a mis abuelos estando aquí, fue muy fuerte porque conviví con ellos, crecí junto a ellos y eran como mis papás pero no podía regresarme debido a que la situación del país no lo permitía. Pero siempre logre salir adelante pensando en el bienestar de mi hija y esposa.
Deprimirse en una situación como esta es fácil, pero recuerdo siempre que esto lo hago por un futuro mejor para mi niña y le echo ganas a todo; porque más que querer es una necesidad estar acá en Estados Unidos, en un país que dentro de las exigencias nos ofrece cosas que en México no hay. Pero ahora mismo mi mayor sueño y deseo es volver a estar en mi país bajo unas mejores condiciones, lograr estar allá con mi esposa e hija y el resto de mi familia.




Leave a Comment