info@historiasdeinmigrantes.com
Historias De InmigrantesHistorias De InmigrantesHistorias De InmigrantesHistorias De Inmigrantes
  • Inicio
  • Nosotros
  • Historias
  • Series
  • Videos
  • Contacto

Me fui a la feria de Coney Island a trabajar de “faquir”

By Ivo Orellana | Historias | 0 comment | 3 junio, 2017 | 1

Nací y me crié en México, pero me considero mezclado porque mi mamá es americana y mi papá es mexicano. Vine a Estados Unidos en 1981 como parte de una aventura, buscando también huir de una sociedad muy represiva. Sentía que ahí no tenía las oportunidades de expresarme como quería o de vivir como me gustaba. Primero llegué a Albuquerque, Nuevo México. Ese primer año fue muy difícil porque no conocía a nadie. Lo recuerdo como un año que pareció un infierno o algo parecido y cercano a ese concepto. Me tomó 5 años acostumbrarme del todo, en ese período me junté con una “chava” y me fui a vivir con ella a Kentucky. Desafortunadamente la relación no fue duradera y me regresé a Albuquerque, fue entonces cuando caí en una honda punk muy ruda. Esa vida me dejó muchos tatuajes como recuerdo.

Trabajaba de vendedor ambulante, en flea markets, en la calle. Me dediqué a la parranda y a la vida del rock ‘n’ roll y terminé hasta viviendo en el desierto. Siento que Nueva York me salvó la vida, porque al llegar aquí mi rutina se comenzó a enderezar, conseguí un empleo estable y un lugar decente donde vivir. Me fui a la feria de Coney Island a trabajar de “faquir”, que es un oficio bastante peculiar: me apachurraban entre cama de clavos con media tonelada arriba, caminaba en vidrio, también lo comía y hacía otras hazañas para entretener a la audiencia. Ya no hago eso porque el cuerpo no aguanta, al llegar aquí debes de entender que tienes que trabajar en lo que sea, lo que salga. Uno se vuelve un “mil usos”.

Trabaje por 15 años pero hacia de todo, como vender entradas y otras cosas,  lo recuerdo como la experiencia bonita, sobretodo en el verano cuando los shows se llenaban y la audiencia era animada. También me salía de jira por todo el país, en el 2008 un día en pleno show en Michigan, me fracturé un pie y me lastime los tendones en el otro pie, y ya entendí que era hora de parar, intente regresar pero el cuerpo ya no me aguantaba. Entonces comencé a estudiar ciencias políticas en la universidad y me gradué tarde, pero lo logré.

Mis tatuajes son una parte importante de mi vida, estuve mucho tiempo vagando de un pueblo a otro. No quería asentar cabeza, tenía un trabajo aquí y uno allá. Nada serio, responsable o duradero. Cuando llegue a Nueva York dije, pues me voy a tatuar para recordar esta época de mi vida en que solo sobrevivía. Lo curioso es que cuando empecé a tatuarme me compré un departamento en la cuidad, gracias a un programa que había donde gente de bajos ingresos tenían esa oportunidad y mi vida fue tomando un nuevo ritmo. Tener tatuajes ayudaba bastante para ser faquir (risas).

Paso mi tiempo escribiendo poesía que es lo que más me gusta, escribo mucho. También me gusta la fotografía. Siento que hay toneladas de historias humanas que se pierden, se borran y escribiendo o tomando fotos siento que las hago inmortales, las materializo para siempre. Hace poco murió un hombre de la calle, murió alcoholizado frente a mi. Hay tragedias humanas grandes que nadie recordará. Sería muy injusto no recordarlo como persona. Para muchos inmigrantes la vida se vuelve muy dura, muy sola. Es por eso que formamos comunidades, somos parte de algo, nos apoyamos, nos reconocemos. Hay quienes también son parte de algo, pero para mal. Este hombre de la calle tenía nombre, tenía pasado, historia. No pudo sobrevivir. No se si por soledad o depresión. Yo no terminé como él por un milagro de la vida, porque dejé la bebida, per yo pude ser él. Ese hombre es la cara más dura de la inmigración.

Aprovecha lo mejor de cada circunstancia y vive al máximo cada día. Eso es lo que yo hago. Ahora Nueva York es mi ciudad, me siento contento, en casa. No hay que perder nunca la esperanza, ni caer en la desesperación por completo. Siempre es bueno buscar un grupo de apoyo. Hay que crear comunidad para no perder el punto de origen o el contacto con el sitio de donde uno salió. Yo veo películas mexicanas en Netflix, leo diarios mexicanos, habló en español, busco algo que me re-conecte, pero sin dejar de lado el hecho de que tienes que adaptarte a las costumbres de una nueva sociedad como lo es esta. Tienes que aprender el idioma, no puedes aislarte.

Faquir, Historias, México, Tatuajes

Leave a Comment

Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright 2017 Arte Visual Advertising | All Rights Reserved
  • Inicio
  • Nosotros
  • Historias
  • Series
  • Videos
  • Contacto
Historias De Inmigrantes