Nací en Colombia y hace 14 años que llegué a los Estados Unidos. El cambio no fue tan rudo porque considero que siempre he tenido que trabajar duro sin importar donde esté. Lo único que me afecta en este país es el frío (risas), quiero mucho a mi país natal y este país que me recibió. Ambos son privilegiados.
Decido migrar porque uno de mis hijos tenía 16 años y quería venirse, pasó como mojado pero luego logró hacerse ciudadano con una amnistía. Él siempre nos manifestó la necesidad de tenernos cerca y así su padre y yo nos vinimos. Al principio iba y venía y en uno de esos viajes pasó el atentado del 11 de septiembre. Regresé a Colombia con un enorme dolor en mi corazón, pensaba en mis hijos y en todas las personas que estaban sufriendo. Mis hijos son grandes, los dos varones mayores ya están sobre los 50 y mi hija ya está por llegar a los 40. Todos han sido buenos hijos, trabajadores y luchadores.
No considero que he tenido momentos especialmente difíciles. Nunca he sentido que he caído sin volverme a levantar. Siempre uno atraviesa situaciones complejas, pero gracias a Dios las hemos sabido superar. Cuando uno muere no se lleva nada material con uno. Tenemos lo suficiente para ser felices, para estar satisfechos. ¿Qué ganas con una casa propia si el día que mueras no te la puedes llevar? Uno debe ser bueno para poder ir escalando. Le digo siempre a mis hijos que tienen que ir haciendo un tesorito que vaya creciendo, para siempre estar conforme con lo que tienes.
Tengo muchos años adelante, por eso ya me quedan pocas metas por cumplir. Solo pido ver a mis hijos y nietos triunfar. Tengo 5 nietos y dos bisnietos. Siempre le pido a Dios por una luz y un camino para todo aquel que sea inmigrante y que la esté pasando mal. Yo entré con residencia, pero se que no todo el mundo goza de ese privilegio, sobretodo porque conozco a gente amiga en esa situación complicada. Si fuera presidenta le daría papeles a todos.
El grupo de Madres Latinas Amigas me ha ayudado mucho. Es una manera de aprender y enseñar a través de las experiencias. A mi me gustan mucho estas reuniones, siempre que tengo la oportunidad de venir lo hago. Nos queremos todas mucho y nos ayudamos las unas a las otras. Describo a la madre latina como amistosa, siempre dispuesta a entregarle su amistad a otras.




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