info@historiasdeinmigrantes.com
Historias De InmigrantesHistorias De InmigrantesHistorias De InmigrantesHistorias De Inmigrantes
  • Inicio
  • Nosotros
  • Historias
  • Series
  • Videos
  • Contacto

Todo lo que se dice que podría llegar a pasarnos.

By Ivo Orellana | Madres Latinas, Series | 0 comment | 8 mayo, 2017 | 0

Mis motivos no fueron los mismos o los más comunes de todos los inmigrantes, pues yo también decidí dejar mi país junto a mis hijos y venirme a cumplir el sueño americano. Ya tengo 12 años que dejé mi país natal, México. Decidí venirme no tanto por problemas económicos. En mi caso la decisión fue por la familia. Mi esposo ya tenía muchos años viviendo acá, trabajando para mandarnos dinero a México. Buscando el bienestar para la familia y la unión, decidí venirme con mis hijos para poder estar todos juntos en los Estados Unidos. Y pues, como todos los inmigrantes, buscar un futuro mejor para la familia y estar siempre unidos.

Cuando llegamos, el choque cultural fue muy grande. Es muy difícil y muy diferente este país a México. Principalmente el lenguaje, esa creo que es la barrera más grande con la que nos encontramos los inmigrantes aquí. No entiendes lo que dicen o lo que ves. El tipo de cultura y la educación también son muy diferentes a la de mi país. Pero no es algo a lo que uno no pueda adaptarse y acostumbrarse. Con los años logras mezclarte y adaptarte, aunque siempre está esa melancolía de extrañar el país natal.

Mi más grande dicha es poder tener a todos mis hijos conmigo. Sin ellos no me hubiese venido, como madre no considero una vida sin ellos a mi lado. Actualmente tengo 4 y todos son mis tesoros, mi más grande orgullo. El mayor tiene 19 años, está estudiando en el High School ya cerca de graduarse para entrar en la universidad. Le gusta mucho estudiar y no es porque sea mi hijo, pero es un muchacho de bien. Luego está mi segundo hijo, de 10 años, él es un excelente estudiante ya ha entrando al middler school. Luego tengo otro bebé de ocho años que ya está en segundo grado, es muy activo como cualquier niño de esa edad. Y por último está mi niña de cinco añitos que está ya por entrar al jardín de niños, es un encanto, es la beba de la casa. Ellos son mi orgullo.

Como inmigrante son muchas las dificultades que uno enfrenta al dejar la seguridad de su nación, donde tienes amigos y familia que siempre te van a tender una mano cuando la necesites. Yo desde que me vine he tenido dificultades como todo inmigrante de este o de cualquier otro país. Afortunadamente no han sido situaciones graves y en familia las hemos podido afrontar. Pero actualmente creo que estoy o estamos viviendo como familia, el momento más difícil e incierto desde que nos mudamos para acá.

La situación inmigratoria que vive esta nación, y todo lo que se dice que podría llegar a pasarnos a los inmigrantes nos da miedo. Miedo a no saber qué esperar o que sucederá. Pero al mismo tiempo que nos asusta, nos motiva, a educarnos. A mí como madre me motiva a educarme y a conocer mis derechos. Porque algo que he aprendido y me ha enseñado la fundación a la que pertenezco es eso. Que, aunque seamos “ilegales” o indocumentados como es el término correcto, tenemos derechos. No pueden tratarnos como el deshecho de la sociedad. Eso es un error que cometemos, por desconocimiento y miedo de reclamar nos dejamos pisotear.

Conocer y pertenecer al grupo de madres latinas me ha enseñado a luchar. A saber, cuáles son mis derechos y a defenderlos. Pero principalmente me ha enseñado que no soy la única que tiene este problema y esta preocupación. Todas las madres que estamos aquí y que compartimos en este grupo, tenemos las mismas preocupaciones o casi las mismas. Eso me ayuda a no sentirme sola y desamparada, me da una fuerza extra que siempre es necesaria.

Además de esto, sientes el calor humano, ese calor latino que tanto se extraña. Hacemos amistades como las que dejamos atrás, no las sustituyen, pero si ocupan un lugar nuevo en nuestro corazón. Y eso nos inspira a seguir hacia adelante, inspira confianza y seguridad de estar aquí. Irse y dejar todo atrás no es fácil, pero en mi caso resultó bien. Hoy día tengo una familia unida y encaminada. No fue fácil, para nada lo es. Pero si es posible, mi familia y yo, somos el más vivo ejemplo.

Felicidad, Hijos, Madres, México, Orgullo, Unión

Leave a Comment

Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright 2017 Arte Visual Advertising | All Rights Reserved
  • Inicio
  • Nosotros
  • Historias
  • Series
  • Videos
  • Contacto
Historias De Inmigrantes